¿Por qué el agua del grifo sabe diferente según la zona?

Seguro que alguna vez te ha pasado.

Bebes agua del grifo en casa, vas a otra zona y notas que sabe completamente diferente. Incluso dentro de una misma isla podemos encontrar personas que están acostumbradas al agua de su vivienda y que perciben enseguida el cambio cuando beben agua en otro lugar.

A veces hablamos de un sabor más intenso. Otras personas lo describen como sabor a cloro, a minerales o simplemente dicen: “Esta agua sabe diferente”.

Pero ¿por qué ocurre?

El agua que llega hasta nuestros hogares puede tener características distintas dependiendo de su origen, su composición mineral, los tratamientos que haya recibido y su recorrido hasta llegar a nuestro grifo.

Y entender estas diferencias es el primer paso para saber qué podemos hacer si queremos mejorar el sabor del agua que bebemos en casa.

¿Toda el agua del grifo sabe igual?

No.

Aunque el agua destinada al consumo debe cumplir los requisitos sanitarios establecidos, eso no significa que sus características organolépticas —es decir, aquellas que percibimos a través del gusto y el olfato— sean idénticas en todas partes.

El agua contiene diferentes sustancias y minerales en concentraciones que pueden variar según su procedencia y tratamiento.

Además, antes de llegar a nuestro vaso ha realizado un recorrido que puede ser muy diferente dependiendo del lugar en el que vivamos.

Todo ello puede hacer que el sabor y el olor del agua cambien de una zona a otra.

Por eso, dos aguas aptas para el consumo pueden parecernos completamente diferentes al beberlas.

¿Por qué el agua del grifo puede saber a cloro?

Esta es probablemente una de las quejas más frecuentes relacionadas con el sabor del agua.

El cloro y determinados compuestos derivados de la desinfección se utilizan para ayudar a mantener la seguridad microbiológica del agua durante su distribución.

Su presencia cumple, por tanto, una función importante.

Sin embargo, dependiendo de diferentes factores, algunas personas pueden percibir con mayor facilidad determinados olores o sabores asociados al proceso de desinfección.

Además, no todos tenemos la misma sensibilidad.

Un sabor que para una persona pasa prácticamente desapercibido puede resultar muy evidente para otra.

Por eso es importante hacer una distinción:

que no nos guste el sabor de un agua no significa automáticamente que esa agua no sea apta para el consumo.

Sabor y seguridad sanitaria no son exactamente lo mismo.

¿Los minerales también pueden cambiar el sabor del agua?

Sí.

La composición mineral del agua también puede influir en cómo la percibimos.

Minerales como el calcio y el magnesio, entre otros, pueden estar presentes en diferentes concentraciones dependiendo del agua.

Esto no solo está relacionado con su sabor. También puede influir en características como la dureza y, cuando las concentraciones son elevadas, favorecer la formación de depósitos e incrustaciones en determinadas instalaciones y superficies.

Es precisamente por esto por lo que no podemos hablar simplemente de “agua buena” o “agua mala” basándonos únicamente en el sabor.

Primero tenemos que conocer sus características.

¿Por qué el agua puede saber diferente incluso dentro de Tenerife?

En Canarias esta pregunta cobra especial sentido.

La procedencia del agua, los sistemas de abastecimiento y tratamiento y las características de cada zona pueden influir en el agua que finalmente llega a las viviendas.

Además, el agua que sale del grifo no depende únicamente del suministro general.

La instalación particular del edificio o vivienda, los depósitos, las tuberías y su mantenimiento también pueden influir en determinadas características del agua en el punto final de consumo.

Por eso dos personas que viven en lugares diferentes pueden tener experiencias distintas cuando abren el grifo.

Y también explica por qué no deberíamos recomendar exactamente el mismo sistema de tratamiento a todas las viviendas.

¿Puede cambiar el sabor del café o de la comida?

Hay algo que muchas veces olvidamos cuando hablamos del agua de casa:

No solamente la bebemos.

La utilizamos para preparar café, té e infusiones. Cocemos pasta y arroz con ella. Lavamos y cocinamos verduras. Preparamos sopas, caldos y muchas otras recetas.

El agua forma parte directa o indirectamente de una gran cantidad de alimentos y bebidas que consumimos diariamente.

Por tanto, sus características también pueden percibirse en algunas preparaciones.

Es una de las razones por las que el tratamiento del agua tiene tanta importancia tanto en el ámbito doméstico como en cafeterías, restaurantes y otros negocios relacionados con la gastronomía.

¿Cómo puedo mejorar el sabor del agua del grifo?

Aquí es donde debemos evitar una respuesta demasiado sencilla.

Porque no existe un único filtro que sea la solución para todas las viviendas.

Dependiendo de qué características queramos modificar, pueden estudiarse diferentes tecnologías de tratamiento.

Por ejemplo, determinados sistemas de filtración con carbón activo pueden emplearse para reducir ciertos compuestos que afectan al olor o sabor del agua.

En otros casos puede tener sentido valorar un sistema más completo, como un equipo de ósmosis inversa, especialmente cuando buscamos tratar el agua destinada a beber y cocinar mediante diferentes etapas de tratamiento.

Pero la elección debería depender siempre del agua de entrada y del resultado que queremos conseguir.

Comprar el equipo con más filtros o más etapas no significa necesariamente elegir mejor.

¿Un filtro de agua elimina la cal?

No necesariamente.

Esta es una de las confusiones más habituales.

Un sistema destinado principalmente a mejorar determinadas características del agua de bebida no tiene por qué resolver un problema de dureza en toda la vivienda.

Si el problema que tenemos son incrustaciones frecuentes en grifos, mamparas, termos o determinados electrodomésticos, puede ser necesario estudiar un tratamiento específico para la dureza o las incrustaciones.

En ese caso hablaríamos de tecnologías diferentes, como descalcificadores o determinados sistemas antical.

Por eso, antes de elegir un equipo debemos saber exactamente qué queremos solucionar.

Sabor, olor y cal son problemas diferentes y no siempre se tratan de la misma manera.

Agua filtrada en casa: una alternativa al agua embotellada

Cuando a una persona no le gusta el sabor del agua del grifo, una de las soluciones más habituales es comprar agua embotellada.

Y así empieza una rutina que conocemos bien: comprar botellas o garrafas, transportarlas hasta casa, encontrar espacio para almacenarlas y volver a comprar cuando se terminan.

Por eso, muchas familias empiezan a plantearse instalar un sistema de tratamiento de agua en casa.

Disponer de agua tratada directamente desde el grifo puede aportar comodidad y, además, contribuir a reducir el consumo de envases de un solo uso.

Pero nuevamente la clave está en elegir correctamente el sistema.

No se trata simplemente de dejar de comprar garrafas.

Se trata de conseguir que el agua resultante responda a las necesidades y preferencias de quienes viven en casa.

¿Cómo sé qué tratamiento necesita el agua de mi vivienda?

Antes de comprar un filtro, podemos empezar haciéndonos algunas preguntas:

¿Lo que no me gusta es principalmente el sabor?

¿Percibo olor a cloro?

¿Tengo también problemas de cal?

¿Quiero tratar únicamente el agua que utilizamos para beber y cocinar o toda el agua de la vivienda?

¿Cuántas personas vivimos en casa?

¿Cuánta agua consumimos?

¿Tengo espacio debajo del fregadero?

Las respuestas ayudan a determinar qué tipo de sistema tiene más sentido.

Porque dos personas pueden decir exactamente la misma frase —“no me gusta el agua del grifo”— y, sin embargo, necesitar soluciones diferentes.

Primero hay que entender el agua

Estamos acostumbrados a buscar soluciones rápidas.

“Quiero un filtro.”

“Quiero una ósmosis.”

“Necesito algo para la cal.”

Pero en Aguamac preferimos empezar un poco antes.

¿Qué ocurre con tu agua?

Porque solo cuando conocemos el problema podemos recomendar una solución adecuada.

En Aguamac trabajamos con diferentes sistemas de tratamiento de agua para viviendas en Tenerife y Canarias, desde filtración y ósmosis inversa hasta descalcificación y soluciones antical.

Nuestro objetivo no es instalar el mismo equipo en todas las casas.

Es encontrar el tratamiento que tenga sentido para cada una.

Porque aunque todos abramos un grifo, el agua que sale de él no tiene por qué ser exactamente igual.

¿No te gusta el sabor del agua de tu casa?

Si quieres mejorar las características del agua que utilizas para beber y cocinar, en Aguamac podemos estudiar tu caso y ayudarte a determinar qué sistema de tratamiento se adapta mejor a tu vivienda.

Consúltanos antes de elegir un filtro y te ayudaremos a encontrar una solución adaptada a tu agua y a tus necesidades.

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